El té es la bebida estrella de la temporada de frío: podemos tomarlo en el desayuno, después del almuerzo y también en la cena.
El té reduce el riesgo de cáncer y diabetes. Estudios demuestran que el té negro y el té verde contienen sustancias que protegen el cuerpo del cáncer, en particular del cáncer de piel, estómago, pulmón y mama.
Normaliza la presión arterial y fortalece el sistema inmunitario. El té negro y el té verde contienen un alto porcentaje de vitamina P, que reduce la presión arterial y fortalece el sistema inmunitario.
Promueve la pérdida de peso. En Asia, ninguna comida está completa sin una ceremonia del té. Sin embargo, eligen el té verde para ellas. Según los médicos, esta bebida mejora la digestión y ayuda a no ganar peso, eliminando toxinas del cuerpo.
Combate el envejecimiento. Las catequinas del té verde retrasan el envejecimiento de la piel. Al mismo tiempo, el té negro puede usarse como tónico facial. Penetrando en las capas más profundas de la dermis, proporciona hidratación y calma a la piel.
